Llevas tiempo intentando estar mejor. Y cada vez que lo intentas desde la razón — analizando, entendiendo, hablando de lo que pasó — llegas al mismo punto.
Sabes perfectamente lo que te hizo. Sabes que fue abuso. Sabes que tienes que seguir adelante.
Y aun así tu cuerpo no responde, tu mente no para y tus emociones te arrastran.
Eso no es falta de esfuerzo. Es que el cambio real no ocurre desde la mente consciente — ocurre desde la mente inconsciente. Y a eso nunca te habían enseñado a llegar.